martes, 28 de abril de 2009

los capitales del capitalismo

Introducción.
El sistema de producción capitalista ha sido creado, como todos lo sabemos ya, a partir de la Revolución Industrial inglesa, hacia principios del Siglo XIX, y desde entonces, ha sido la “máquina de vapor” que ha llevado al mundo a un caos de pecados, excesos y destrucción de su mismo género.
No intento hablar de pecados religiosos, más concretamente, de pecados religiosos católicos. Presento dichos pecados capitales, con el fin de encuadrar las ideas que se tratan de denunciar, ideas que no pueden ser más que un mero señalamiento de los vicios del hombre contemporáneo. Lo que intento desarrollar, a través de estás líneas, es la forma en que el capitalismo, después imperialismo y actual consumismo del mundo, ha llevado a la humanidad a entrar en una época de excesos, caos y destrucción.
La humanidad, como lo denuncia Krishnamurti, premia los esfuerzos individuales, prueba de ello, son las olimpiadas cada cuatro años. Por otro lado premia a las naciones, también cada cuatro años con una disparidad entre ellas de 2 años[1].
Todo esto produce la constante lucha y esfuerzo por superar al vecino, ganarle al enemigo y destrozar al contrincante.
Ahora se premia al individuo, se le entrega todo por lo que ha luchado durante una vida, pues claro, es más sencillo destrozar y deshacerse de uno, que deshacerse de una sociedad unida y solidaria.
De tal forma, debemos entender a la sociedad posmodernista en la que nos encontramos, sociedad que no ha sabido superar la modernidad y se ha saltado procesos de evolución “interna” de los hombres, de mejoramiento del ser individual, creando en el individuo el vicio del individualismo.
Así, se pretende entablar el marco del presente trabajo, bajo la esfera de los siete pecados capitales: ira, avaricia, gula, pereza, soberbia, lujuria y envidia. Mismos que son la base de la actual sociedad, mismos que hacen triunfar los excesos del capitalismo.

Ira.
La ira, a través de la perspectiva religiosa, da al ser humano la capacidad, no necesariamente buena, de sentir rencor y recelo sobre otros individuos a través de sus acciones. Es decir, a través del sentimiento de la ira, el ser humano es capaz de matar, perseguir, odiar y discriminar para destruir a su enemigo.
Así pues, los enemigos creados en el sistema capitalista de producción, son los que están fuera de la ley, todos aquellos que no entran en el contexto de la sociedad y piensan y actúan diferente. Con esto, no pretendo dar un salvoconducto para matar y vengarse de las posiciones de poder del capitalismo. Trato de refrendar el sentido humanista del espíritu humano, haciendo hincapié en lo irracional del ser humano de nuestros días. Pues hemos perdido la capacidad de abstracción y asombro respecto de lo verdaderamente importante[2].

[1] Joan M. Colom. Educación, democracia y multiculturalismo. Pág. 144.
[2] Giovanni Sartori, Homo Videns, La sociedad Teledirigida. Ed. Taurus.

1 comentario:

  1. así q podremos esperar mas posts sobre el capitalismo, ya sabes q para mi el edén seria viva Marxxx

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¿No ha observado usted que la profesión de déspota es mas fácil que la de medico o la de abogado? Primer año: ciclo de promesas, sonrisas y cortesías para los electores; segundo año: liquidación de viejas amistades para evitar que con su presencia recuerden el pasado, y creación de un Supremo Consejo de Lambiscones; tercer año: curso completo de egolatría y megalomanía; cuarto y ultimo año: preponderancia de la opinión personal y arbitrariedades a toda orquesta. A los cuatro años el titulo comienza a hacerse odioso, sin que universidad alguna ose revalidarlo.