Entre tantas cosas que han pasado en los últimos días, me resulta difícil oncretarme a un tema particular.
Podríamos hablar de los desalmados que corren por delante de unos toros en San Fermín, la cantina más grande
de estos días, junto con el festival Cervantino por muchos años; o podríamos bajar el IQ de la entregas y hablar
sobre las paupérrimas presentaciones de la selección mexicana; así también, podríamos hablar sobre la arrasadora
victoria del PRI en las pasadas elecciones o de como el PAN ganó, sorpresivamente, en la Sierra Gorda de Querétaro.
Pero a decir verdad, ninguno de esos temas parece tener demasiada importancia en estos momentos o por decirlo de
otra forma me gusto más la frase que pone título a la presente entrega.
Desde hace mucho tiempo escucho decir de los mexicanos que son un pueblo que no progresa pues se la pasa
"echándose" grilla entre ellos, pueblo que no puede ver que alguien triunfe y que el más grande enemigo de un
mexicano triunfador es otro mexicano.
Seguramente han escuchado la analogía de los changuitos en la jaula con los mexicanos para los que no la conozcan,
se las describo de manera rápida.
"Dentro de un laboratorio en un apartado distrito de la ciudad de Columbus, Ohio, un grupo de científicos tratan con
una raza de primates conocida como "titis", dicha raza se caracteriza por su marcada atención a las tradiciones que
le ha marcado su linaje. Así pues fueron escogidos por dichas características. Fue un grupo inicial de diez, dentro de una
jaula de 10 metros por 5, por lo que era muy reducido el espacio, debido a esto eran constantes los conflictos por no
contar con un espacio suficiente para la privacidad (cualquier semejanza con las casas hechas por el Sr. Vicente Fox,
es mera coincidencia). Se les proveyó de una cantidad mínima de alimento, el cual no era suficiente para conservar la energía
y poder reproducirse en condiciones sanas. Todos los días se ponía en lo alto de la jaula un banquete de tres plátanos y
dos peras, mismas que eran todo un manjar para los pequeños monos. Sin embargo, todos los monos se peleaban por llegar al
manjar, y siempre ganaba uno. Pero, y aqui se pone interesante, el ganador disfrutaba del manjar y los otros nueve perdedores
eran castigados con una descarga eléctrica hasta quedar exhaustos. El mono ganador veía lo que pasaba y descendía del
pedestal de ganadores un poco apenado. Así fue durante todos los días durante un mes, los monos siempre luchaban por subir
al principio y ganar, pero después lo único que intentaban era conseguir que el otro no ganara, por más que sea importante
ganar es más importante no dejar que el otro gane. Así, paso por un mes, hasta que los monos dejaron de intentar subir por
el exquisito manjar, fue entonces que los científicos intentaron hacer algo diferente, cambiar periódicamente a uno de los monos.
De tal modo, cada semana cambiaban a uno de los monos. El mono nuevo siempre intentaba subir por el premio, pero los
otros monos nunca lo dejaban, sabiendo lo que podría pasarles si lo dejaban. Así fueron cambiando a los monos paulatinamente
hasta quedar con monos completamente diferentes de los que habían entrado en un principio. Sin embargo, y a pesar de que
ninguno de esos monos había sido electrocutado, no dejaban que ninguno subiera por el premio, sin saber el porqué, pero
sabiendo que no podían dejar triunfar al otro. Así, lo importante no es ganar, sino hacer que el otro pierda".
Es difícil dar una opinión sobre las costumbres, posicionarse a favor o en contra. No creo que todos los cambios sean malos,
pero tampoco no todos son buenos. Hemos visto en política y en el país muchos cambios, para bien o para mal en todos
los rincones. Pero si creo, que los cambios son lo que le ha permitido al mundo sobrevivir.
Los cambios en la política, los cambios en la religión, los cambios en las costumbres, los cambios en la alimentación,
en el transporte, en las comunicaciones y en cada pequeño aspecto de nuestras vidas.
Hoy, podríamos hablar de que necesitamos cambios coyunturales en materias como la económica, la política, la educación,
la seguridad o la libertad. Pero debemos ser consientes de que dichos cambios sólo se dan en la medida en que cada uno
de nosotros nos permitamos ser diferentes y ver las cosas desde otra óptica, desde los lentes y los zapatos de otra persona.
Y eso, eso sucede en muchos lugares, en la lectura, en el intercambio de ideas, en la discusión, en las ganas de vivir y salir
de la computadora y salir de la comodidad y darnos la oportunidad de ver las cosas como los ven nuestros semejantes.
No sé si el más grande enemigo de un mexicano exitoso sea otro mexicano celoso. Pues yo no conozco a mucha gente así, pero
eso no importa pues existirá de todos modo aunque yo no lo conozca, pues no es cuestión de fe.
Así como hay cuarenta millones de mexicanos en pobreza y parece no importar mientras las cuentas macroeconómicas estén
perfectamente sincronizadas. Así como parece no importar que la OEA y todos los países - en ese entonces sí alineados - hayan
dado la bienvenida a Cuba a la Comunidad americana, que extrañamente no acaba en el Río Bravo, o tal vez sí, pues comienza
latinoamérica, un pueblo que está comenzándo a conocerse y también comenzando a darse a conocer, ojalá lo logremos.
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¿No ha observado usted que la profesión de déspota es mas fácil que la de medico o la de abogado? Primer año: ciclo de promesas, sonrisas y cortesías para los electores; segundo año: liquidación de viejas amistades para evitar que con su presencia recuerden el pasado, y creación de un Supremo Consejo de Lambiscones; tercer año: curso completo de egolatría y megalomanía; cuarto y ultimo año: preponderancia de la opinión personal y arbitrariedades a toda orquesta. A los cuatro años el titulo comienza a hacerse odioso, sin que universidad alguna ose revalidarlo.